Agua contaminada pone en peligro a la población de Guanajuato

La contaminación del agua potable en diversas comunidades del estado de Guanajuato está poniendo en riesgo la salud y los derechos fundamentales de cientos de personas, especialmente en zonas rurales e indígenas. Así lo reveló un estudio realizado en 2023 por la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) y el Instituto Mexicano de Tecnología del Agua (IMTA), donde se detectaron altos niveles de bacterias y metales pesados en varios pozos que abastecen a la población.

 

Las afectaciones no son menores. Las comunidades beben, cocinan y se bañan con agua que contiene sustancias como escherichia coli, nitratos, fluoruros, manganeso, arsénico y plomo, todas peligrosas para la salud, en especial para niñas y niños, quienes son más vulnerables a los efectos de estos contaminantes.

 

En la comunidad indígena de El Llanito, en el municipio de Dolores Hidalgo, el agua contiene niveles alarmantes de Escherichia coli, bacteria que puede causar diarrea severa, fiebre y cólicos estomacales. Lo mismo ocurre en el pozo Rosales, en el municipio de Comonfort.

 

En esa misma localidad, el pozo Potrero tiene altas concentraciones de nitratos, lo que representa un grave riesgo para bebés alimentados con biberón, ya que puede provocar el llamado “síndrome del bebé azul”, una afección potencialmente mortal.

 

En Los Remedios, también en Comonfort, se detectó exceso de fluoruros, los cuales en grandes cantidades causan fluorosis, una condición que daña los dientes y, con el tiempo, puede afectar también los huesos.

 

La situación es aún más grave en la comunidad indígena de El Salto, en Tierra Blanca, donde el agua está contaminada con arsénico y manganeso. Estas sustancias pueden provocar desde pérdida de memoria y coordinación motriz, hasta diversos tipos de cáncer.

 

En San Miguel de Allende, los pozos Ciénega de Juana Ruiz y Alonso de Yáñez también presentan altos niveles de fluoruros. Y en Xichú, el pozo de la comunidad indígena La Aurora contiene plomo y arsénico, elementos tóxicos que pueden afectar el desarrollo neurológico de niños y niñas y dañar órganos vitales con el tiempo.

 

Los datos no sólo evidencian un problema ambiental, sino una profunda desigualdad social. Las personas más afectadas son quienes viven en comunidades indígenas y rurales, que históricamente han tenido un acceso limitado a servicios básicos como el agua potable. Recalco la diputada presidente de la diputación permanente Placida Calzada Velázquez

 

  1. Ante esta situación, se presentó un punto de acuerdo en la LXVI Legislatura del Estado de Guanajuato, para exhortar a la Secretaría de Agua y Medio Ambiente, la Secretaría de Salud y a los Ayuntamientos de los municipios involucrados, a que actúen de manera inmediata para remediar la situación.
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Redacción
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